El cambio climático constituye uno de los desafíos más importantes del siglo XXI, cuyos efectos tienen implicaciones profundas sobre la sostenibilidad ambiental, económica y social en áreas urbanas y rurales. Particularmente, en el caso de las ciudades, al concentrar cerca del 70 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), estas poseen una doble responsabilidad: reducir sus emisiones para mitigar el calentamiento global y adaptarse a sus efectos crecientes.